El origen del lenguaje y la escritura

Por: Melchisedech Daniel Angulo Torres

La imagen del pensamiento no es igual al signo, propiamente hablando. Sería preferible dejarse esclarecer por la conciencia antes que pretender esclarecerla a ella. El escrito, trata de la exterioridad del lenguaje, en tanto que no es una imagen ni un símbolo; la interioridad del lenguaje en sí misma ya es un modo de escrito (Derrida, 2021: 60). Es preciso re- pensar los signos.

El movimiento de los signos, precisamente, continúa imperceptible, deviene como impresión de imperceptibilidad. Así, la Teología política es como un tiempo determinado dentro del movimiento en general de los signos. El signo en su devenir, comprueba que no hay signo sin su devenir (Saussure). Pues de la superficie metafísica, dependerán los signos que intentará significar el sujeto trascendental.

El signo mismo imprime movimiento a las cosas, sean simples o no. Porque la idea de signo es manifestación. Por lo tanto, sería preciso repensar ante todo el mundo, en vez de pretender entender todas las formas del mundo (Heidegger). La tesis de la diferencia, encuentra su importancia en el concepto de repetición diferencial. De este modo, el orden de la exterioridad, establece el de la escritura.

No necesariamente están entrelazados mutuamente fónica y lenguaje. La tabla de valores del lenguaje es forma: el lenguaje de un juego, solo de un juego. Podemos llevar a cabo condición de posibilidad de la experiencia (real) cualesquiera gracias al concepto de repetición diferencial. No solo expresión de sustancias, sino también sustancias de la expresión (Derrida, 2021: 74- 77).

Tan solo la noción de experiencia resulta ser una cuestión muy compleja. Por ello es que el sujeto trascendental plantea el problema sobre el origen de sí. No hay recorrido sin contorno. Posición, como experiencia trascendental es un mero tiempo del discurso, imagen- tiempo en cuanto que reducción, sea epistemológica o fenomenológica. El pensamiento de los signos selecciona estilos distintos (Husserl).

La diferencia es el signo sin referencia, del mismo modo que se caracteriza por la formación de formación. Una imagen- música sería la forma de la formación fónica, es decir, un ruido que aparece. De ahí que la imagen- música sea lo ya escuchado, se trata de cuando es escuchado un ruido. Por tanto, es imprescindible retomar el método de repetición diferencial entre el ruido que aparece y el aparecer del ruido (Derrida, 2021: 81- 84).

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