Las Ofrendas o Altares de Muertos en Cholula. Parte II

Por: Dra. Margarita Tlapa Almonte

El Día de Muertos, es una de las expresiones culturales de la tradición mexicana que involucra todas las manifestaciones desde el arte prehispánico hasta el popular. En la época prehispánica el Altar significaba el mundo mesoamericano, estaba constituido por cinco puntos, el centro es el punto de referencia donde hacen intersección otros cuatro. El sincretismo religioso hace del Altar una expresión que evoca diversos elementos del mundo prehispánico y católico. Es un elemento fundamental en la tradición mexicana en la que participa la familia.  Es importante considerar para conocer el significado y simbolismo del Altar de Muertos, que en el mundo mesoamericano existían cinco rumbos, el centro es el quinto punto de referencia, donde se unen los otros cuatro. De acuerdo a este significado es que se instala el Altar de Muertos de manera general de la siguiente manera. En el punto central se instala la vela principal, simboliza fuego, en  cada uno de los cuatro puntos se coloca una veladora que se coloca en cada esquina de la mesa, frente a la veladora se coloca un sahumerio para el copal. En la mesa se coloca un crucifijo y una imagen religiosa que representan la fe católica. Un vaso con agua para ofrecer a las almas. Las cazuelas de comida se colocan sobre la mesa o petate. Se deben colocar muchas frutas porque  representan lo que la naturaleza nos da. Maíz porque es la planta que representa a Mesoamérica, en forma de tortillas, tamales, de diversos colores porque representan los rumbos: maíz rojo representa el oeste y el fuego de las brasas del sahumerio; maíz azul o negro el rumbo norte es el aire que se relaciona con el incienso; maíz blanco que representa el lado sur. La tierra y es el barro de las cazuelas. El maíz amarillo que es el este y representa el agua.

El Altar de Muertos y Ofrenda para el Difunto. es un elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos.  Las familias mexicanas conforman un Altar por la creencia de que las almas de sus difuntos regresan a convivir con la familia, consolarlos y confortarlos por la perdida. Las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos para que conviva ese día con sus deudos. Los niveles del altar representan los estratos de la existencia y varían según la comunidad, la región y la idiosincrasia. Los siete niveles representan los pasos que hay que dar para llegar a los siete cielos en el entonces en que se creía que existían. Se colocan elementos de fuego, agua, aire y tierra porque son elementos que rodean el entorno del ser humano.

«…pues el difunto podría volver ese día a la casa y hay que atenderlo bien».

El altar de los difuntos tiene que representar los cuatro elementos: aire, fuego, tierra y agua

Aire: representado en el papel picado (deja correr el aire por los orificios)

Fuego: se representa con la luz de las velas

Agua: un vaso de agua que es la fuente de vida, para que el difunto se lave las manos y mitigue su sed después de su largo viaje y para que se fortalezca su regreso.

Tierra: con la cruz de ceniza

La ofrenda del Día de Muertos es una mezcla cultural, en la que europeos colocaban flores, ceras, velas y veladoras. Los grupos indígenas de México le agregaron el copal, el sahumerio el cempasúchil dando como resultado lo que actualmente conocemos hoy un secretismo del viejo y el nuevo mundo. A los muertos se les recibe con elementos naturales, frugales e intangibles, que incluyen estelas de colores y fragancias que nacen de las flores y del copal.  Elementos que resultan ser esenciales, que, si faltará uno de ellos, se pierde parte del espiritualismo que rodea está celebración.

El Altar de Muertos se coloca en niveles de siete, tres o dos niveles, cada una con diferente significado. Para algunos cada nivel tiene un significado y simbolismo. El primer nivel para algunos el piso, para otros es el primer escalón. Los elementos utilizados para el Altar están relacionados con la tierra como los frutos, el último nivel porta el retrato. Se menciona que los niveles dependen del número de ofrendas que han dedicado al difunto.

Altares de dos niveles: representan el cielo, y la tierra.

Altares de tres niveles: representan en orden descendente el cielo, el purgatorio y la tierra. También puede representar el cielo, la tierra y el inframundo, según la tradición azteca; y las tres divinas personas según la tradición católica. También representan el cielo, el purgatorio y el infierno según otras versiones.

Altares de siete niveles: representan los siete niveles para llegar al cielo, al purgatorio y a la tierra o bien al infierno, según la tradición católica.

En el primer nivel o escalón se coloca una Cruz o imagen religiosa, el segundo nivel para las Ánimas del purgatorio; en el tercer ni del se coloca la sal que simboliza la purificación del alma para los niños. El cuarto nivel, el personaje principal de la ofrenda del Día de Muertos. El pan se ofrece como alimento a las ánimas que ahí transitan. En el quinto nivel se colocan las frutas. En el sexto nivel la fotografía de la persona fallecida. Finalmente, en el séptimo nivel se coloca en la parte central una cruz.

Elementos imprescindibles para recibir a las ánimas

Cada uno de los siguientes elementos encierra su propia historia, tradición, poesía y, más que nada, misticismo

 La sal. El elemento de purificación, para que el cuerpo no se corrompa, en su viaje de ida y vuelta para el siguiente año.

Agua: representa la pureza del alma, la regeneración de la vida, reflejo del ciclo continuo de la regeneración de la vida y la muerte y promesa de fertilidad en la vida y en la siembra.  El vaso de agua se dedica al aloma para que mitigue su sed después del viaje del mundo de los muertos.

Velas y veladoras. Los antiguos mexicanos utilizaban rajas de ocote. En la actualidad se usa el cirio en sus diferentes formas: velas, veladoras o ceras. La flama que producen significa «la luz», la fe, la esperanza. Es guía, con su flama titilante para que las ánimas puedan llegar a sus antiguos lugares y alumbrar el regreso a su morada. Cada vela representa un difunto, es decir, el número de veladoras que tendrá el altar dependerá de las almas que quiera recibir la familia. Si los cirios o los candeleros son morados, es señal de duelo; y si se ponen cuatro de éstos en cruz, representan los cuatro puntos cardinales, de manera que el ánima pueda orientarse hasta encontrar su camino y su casa.

Copal e incienso: Ofrecido por los indígenas a sus dioses para que sublima la oración o alabanza. Fragancia de reverencia. Se utiliza para limpiar al lugar de los malos espíritus y así el alma pueda entrar a su casa sin ningún peligro. representa al aire, sirve de guía olfativa a los muertos que nos visitan, además de limpiar y purificar el entorno y a las personas. Se coloca el último nivel del altar para guiar al difunto en su regreso a la tierra.

Flores: Son símbolo de la festividad por sus colores y estelas aromáticas. Adornan y aromatizan el lugar durante la estancia del ánima, la cual al marcharse se irá contenta, el alelí y la nube que por su color significa pureza y ternura, y acompañan a las ánimas de los niños. Flor de cempasúchil o “flor de veinte pétalos” es el principal elemento, con los pétalos de la flor se traza el camino que servirá de guía a las almas a la entrada de los hogares, para dar la bienvenida a los difuntos. Se coloca también en floreros o se adornan con la misma los arcos, también se elabora una cruz al pie del Altar, simboliza el lugar donde convergen los cuatro caminos que conducen al inframundo. Así como también se adornan las tumbas.  Esta flor era considerada una unidad vigesimal por tener diez dedos en la mano y diez en los pies. Por su aroma, sirve de guía a los espíritus en este mundo, adornan y aromatizan durante la estancia del ánima, para que se marche contenta. Las flores de nube su color significa pureza y ternura, y acompaña a las ánimas de los niños. La flor puede adornar el arco se coloca en la parte más alta del Altar, simboliza la entrada al mundo de los muertos. Se adorna con flor de cempasúchil.

El petate. Este funciona para que las ánimas descansen, así como de mantel para colocar los alimentos de la ofrenda

El izcuintle. Lo que no debe faltar en los altares para niños es el perrito izcuintle en juguete, para que las ánimas de los pequeños se sientan contentas al llegar al banquete. El perrito izcuintle, es el que ayuda a las almas a cruzar el caudaloso río Chiconauhuapan, que es el último paso para llegar al Mictlán.

Comida. se colocan en cada nivel del Altar, del agrado del difunto para que su alma disfrute lo ofrecido: tamales, mole, chayotes, calabaza, tortillas, guajolote, pan de muerto, se preparan diversos alimentos para complacer los gustos. Además de frutas de la temporada que expresan el ciclo del nacimiento, vida, muerte y resurrección. Pan de muerto u hojaldras. El mole con pollo, gallina o guajolote, es el platillo favorito que ponen en el altar muchos indígenas de todo el país, aunque también le agregan barbacoa con todo y consomé. Estos platillos son esa estela de aromas, el banquete de la cocina en honor de los seres recordados. La buena comida tiene por objeto deleitar al ánima que nos visita. Se puede incluir el chocolate de agua. La tradición prehispánica dice que los invitados tomaban chocolate preparado con el agua que usaba el difunto para bañarse, de manera que los visitantes se impregnaban de la esencia del difunto. El pan El ofrecimiento fraternal es el pan. La iglesia lo presenta como el «Cuerpo de Cristo». Elaborado de diferentes formas, el pan es uno de los elementos más preciados en el altar. El gollete y las cañas se relacionan con el tzompantli. Los golletes son panes en forma de rueda y se colocan en las ofrendas sostenidos por trozos de caña. Los panes simbolizan los cráneos de los enemigos vencidos y las cañas las varas donde se ensartaban.

Las calaveras de azúcar medianas son alusión a la muerte siempre presente. Las calaveras chicas son dedicadas a la Santísima Trinidad y la grande al Padre Eterno. Distribuidas en todo el altar, pueden ser de azúcar, barro o yeso, con adornos de colores; se considera una alusión a la muerte y recuerdan que está siempre se encuentra presente. En la tradición prehispánica se elaboraban de amaranto, porque no se conocía el azúcar, estas figuras evolucionaron y se elaboran de azúcar, para representar a los difuntos en el Altar, por eso se coloca el nombre al frente, pueden sustituir el retrato del difunto.

También se puede colocar un aguamanil, jabón y toalla por si el ánima necesita lavarse las manos después del largo viaje.

El licor es para que recuerde los grandes acontecimientos agradables durante su vida y se decida a visitarnos. Como el mezcal, pulque, cerveza, refrescos o tequila, según el gusto del difunto.

Otros objetos para rememorar y ofrendar a los difuntos

El retrato del recordado sugiere el ánima que nos visitará, se coloca en el nivel superior al que se le ofrenda, para exaltar su recuerdo, dar solemnidad y respeto a las Ánimas. 

La imagen de las Ánimas Sola: para obtener la libertad del alma del difunto, por si acaso se encontrara en el purgatorio, para ayudarlo a salir según la religión católica. Pueden colocarse otras imágenes de santos, para que sirva como medio de interrelación entre muertos y vivos, ya que en el altar son sinónimo de las buenas relaciones sociales. Además, simbolizan la paz en el hogar y la firme aceptación de compartir los alimentos, como las manzanas, que representa la sangre, y la amabilidad a través de la calabaza en dulce de tacha.

Una cruz: sirve para que al llegar el ánima hasta el altar pueda expiar sus culpas pendientes. Se coloca en la parte superior del Altar, fue incorporada por el catolicismo entre los naturales, en una tradición tan arraigada como era la veneración de los muertos.

El altar puede ser adornado con papel picado, con telas de seda y satín donde descansan también figuras de barro, incensario o ropa limpia para recibir a las ánimas. Representa la alegría por la fiesta del Día de Muertos y del viento.

Objetos personales. Se colocan igualmente artículos pertenecientes en vida a los difuntos, con la finalidad de que el alma pueda recordar los momentos de su vida. En caso de los niños, se colocan sus juguetes preferidos. Elementos blancos, morados y colores amarillos que inviten a el alma de los difuntos y faciliten su viaje desde el mundo de los muertos.

La ofrenda, en sí, es un tipo de escenografía donde participan nuestros muertos que llegan a beber, comer, descansar y convivir con sus deudos.

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